Hacia una paritaria pedagógica nacional

Construir «nuevas normalidades»
protagonizadas por la docencia

Construir las «nuevas normalidades» es pensar en el diseño de diversos formatos escolares. Es considerar lo múltiple, lo polifónico de la escolaridad donde se hacen presente todas las voces. Las voces de cada actor que integra la comunidad educativa, las, los y les estudiantes, las, los y les docentes, las, los y les que acompañan desde sus diversos puestos laborales a la tarea docente y se juntan en lo común «la tarea de educar».

Construir las nuevas normalidades busca ser una encrucijada al carácter mercantil del término «normalidad», que en su puesto singular remite a conectarse con el término «norma». En cambio, las «normalidades», en su pluralidad implican el diálogo y la construcción colectiva.

Toda crisis nos da una oportunidad

Las medidas de emergencias tomadas en términos sanitarios en nuestro país, provincia y municipios fueron correctas y absolutamente necesarias en función de preservar el bien supremo: las vidas. En todos los órdenes de la vida se produjeron alteraciones, modificaciones, desafíos, privaciones, etc . Quedaron así, al desnudo, las grandes calamidades que produce este sistema basado en acumulación de riquezas en manos de pocos en desmedro y despojos de las mayorías. Sistema que generó producción contaminante, cultivos que envenenan, grandes desigualdades, grandes daños ambientales y arrinconó a millones en la pobreza.

Esta situación de pandemia que nos sometió a un shock de encierro, a una parálisis de la producción mundial y a un control extremo parcialmente consensuado, nos trajo un sentimiento colectivo, una mirada crítica de las condiciones de vida de las mayorías populares. Surgió un consenso popular absolutamente mayoritario que reconoce positivamente la recuperación de la centralidad política de la construcción de un nuevo modelo Estatal fuerte, con un rol determinante en las políticas públicas, de regulación, de producción. Se va construyendo así un nuevo sentido común.

Ese “sentido común” le dará “sentido” o aceptación a la “normalidad” o “habitualidad”, es decir, se traducirá implícita o explícitamente en un nuevo Contrato Social.

Eso, y no otra cosa, es lo que se disputa en la llamada “vuelta a la nueva normalidad” y nosotros preferimos llamar “nuevas normalidades”. Es decir, establecer grandes consensos e imponer nuevas condiciones.

Por otro lado, venimos sosteniendo también, que la Pandemia es la consecuencia directa de la guerra comercial de las potencias imperialistas, que tienen como principales actores, no únicos, a EEUU y China. Dicha disputa comercial tiene como objetivo estratégico la conquista de nuevos mercados, la apropiación de recursos estratégicos y la imposición de manera brutal de un nuevo modelo de producción. A esto se lo llama Capitalismo de Plataforma (revolución 4.0, inteligencia artificial, robotización y automatización, etc).

Frente a esa disputa imperialista, la educación pública es central, clave y estratégica para la construcción de un contrato social con objetivos populares y con un Estado presente, fuerte y que priorice a las mayorías.

Entonces cabe preguntarse: ¿Educación pública, gratuita, laica, científica, con perspectiva de género y popular al servicio de los intereses de la patria o apéndice de los monopolios imperialistas?

En este marco, no es casual lo que sucede en el mundo con los sistemas educativos. Si bien ya eran cuestionados y se les venían realizando cambios e innovaciones, ahora la mayoría de los sistemas educativos están siendo evaluados y modificados en profundidad.

No sólo se estudia la aplicación de los protocolos sanitarios necesarios para mantener los distanciamientos que nos impuso el covid19, sino que además se está interpelando el sentido social de los sistemas educativos. No puede ser de otra manera. Ante semejante acontecimiento mundial, ante miles de vidas perdidas, con la incertidumbre de no conocer hasta cuándo durar y hasta dónde llegarán las consecuencias económicas, los sistemas educativos no permanecerán iguales e inmóviles.

Hoy se impusieron las herramientas tecnológicas como medio para establecer el vínculo con los, las y les alumn@s y con las familias. En nuestro país se hizo sin planificación y sin que el Estado garantice a docentes y alumn@s los dispositivos tecnológicos (computadoras, Tablet, notebook) y la conectividad (acceso gratuito a internet). Esta situación que atraviesa la inmensa mayoría de l@s 15 millones de alumnos y alumnas y l@s más de un millón de docentes de nuestra patria es previa a la pandemia. Esa desigualdad que quedó a la vista es producto de la aplicación de lo que llamábamos “normalidad”, a la cual, hoy, por consenso popular mayoritario, no queremos volver.

Esas desigualdades, esa brecha tan visible y real que duele, nos muestra con absoluta claridad lo que debemos cambiar para construir, para ir hacia las “nuevas normalidades”.

En otro momento la ausencia del Estado fue “cubierto” por un lado, por la educación privada subsidiada y por otro y en mayor medida y como tantas veces, por miles y miles de docentes a lo largo y ancho de nuestra patria. Por eso decimos siempre que los, las, les trabajadores de la educación somos los que sostenemos en gran parte las escuelas y la educación pública en todos los niveles y modalidades, a pesar de que el sector docente en la argentina es pobre.

La docencia pobre, sin recursos, a pesar del desfinanciamiento y abandono por parte
del Estado, garantizó el vínculo con las familias y alumn@s, y creó y puso en práctica múltiples herramientas con el objetivo de mantener el vínculo pedagógico.

En TDF llevamos más de 60 días en esta situación y a pesar de la cantidad de incumplimientos del Gobierno Provincial, ese vínculo socioeducativo se generó y se sostiene.

Esta nueva realidad impuso las más variadas formas de teletrabajo a la docencia y a las, los y les trabajadores de otras dependencias estatales. Llegamos a realizar consultas médicas por WhatsApp (excepcionales pero consultas al fin), se implementó la venta online de absolutamente todo, crecieron las tiendas online y pagos online.

Es decir, se impone fuertemente el capitalismo de plataforma en su versión cotidiana, que se venía desarrollando desde la década de los ‘90 y fue creciendo en los últimos años de manera brutal, crea una “nueva” modalidad: la virtualidad.

Esta realidad fue transformando el comercio y la información. Se generó un control monopólico apuntado a la penetración capilar en la sociedad y sostenido por una impresionante fuerza de trabajo altamente precarizada.

El sistema educativo es parte de este proceso de cambio y como tal, se establecerán nuevas formas. No desaparecerán totalmente las formas de vínculos virtuales que se están utilizando en esta emergencia sanitaria. Muchas actividades del teletrabajo quedarán, al menos así lo dicen desde el Ministerio de Educación de la Nación y de la Provincia.

Ahora es cuando

La construcción colectiva y popular hacia las “nuevas normalidades”, hacia un nuevo sentido común, un nuevo contrato social debe construirse desde los principales actores.

Hoy escuchamos al Ministro Trotta o a la Ministra Cubino decir que se está trabajando en la vuelta a la escuela…

En varias declaraciones el Ministro Trotta, expresó que se está trabajando con expertos…

Con mucha humildad queremos decir y preguntar: ¿Expertos en qué?¿Qué piensan?
¿En función de qué intereses?

Lejos de menospreciar los aportes de intelectuales y pedagogos, creemos que deben construir la “vuelta a la escuela”, los protocolos y las nuevas condiciones educativas con nosotros y nosotras, los trabajadores y trabajadoras de la educación. Porque somos quienes construimos el vínculo cotidiano y diario en términos comunitarios y educativos, en las peores condiciones socioeducativas, socio ambientales y con tremendas desigualdades, somos quienes nos pusimos la escuela pública al hombro una vez más.

No aceptaremos la vieja normalidad donde algunos piensan por nosotros y nosotras, la vieja normalidad que trajo tanto fracaso a la educación pública argentina, la vieja normalidad donde los “expertos” alejados de las aulas, del territorio, desconociendo la realidad de cada rincón de nuestra patria, pensaron por nosotros una realidad educativa que nada tiene que ver con la nuestra. Esa vieja normalidad que la piensan “expertos” de fundaciones al servicio de la mercantilización y del negocio educativo.

Señor Ministro, existen más de un millón de pedagogos y pedagogas en todo el país dispuestos a aportar su experiencia, deseosos de ser convocados y convocadas a construir las “nuevas normalidades”.

Para ello, es que pedimos la convocatoria a una gran Paritaria Pedagógica Nacional, donde seamos protagonistas y artífice de los próximos pasos que dará la educación pública.

Estamos en condiciones y estamos dispuestos a discutir cómo deben ser los contenidos para la educación pública, popular, científica y laica; cómo debe ser la confección del nuevo Calendario Escolar, la inversión en el Sistema Educativo, la concepción de que no haya ningún maestro o maestra pobre en nuestro país, y el debate por un nuevo, mejorado y ampliado Conectar Igualdad (con trabajo Fueguino).

Hoy están dadas las condiciones para llevar adelante este mecanismo, el de la Paritaria
Pedagógica, tantas veces anunciada y utilizada y nunca realizada, dejando lo importante siempre en manos de “expertos”, los cuales no han dado la solución a los múltiples problemas de la educación pública, entre otras razones, porque nos necesitan a todos, todas y todes para el éxito.

Agenda paritaria pedagógica

La Agenda Paritaria Pedagógica se sustenta en las prescripciones de los artículos 2º y 3º de Ley de Educación Nacional N° 26.206, la cual expresa que educación y el conocimiento son un bien público y un derecho personal y social garantizados por el Estado, siendo la educación una prioridad nacional que se constituye en política de Estado para construir una sociedad justa, profundizar el ejercicio de la ciudadanía democrática y fortalecer el desarrollo económico y social de la Nación.

Asimismo, el artículo 12 de la citada ley establece que el Estado Nacional como las Provincias y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (…) son los responsables de la planificación, organización, supervisión y financiación del Sistema Educativo Nacional.

También el artículo 14, fija que el Sistema Educativo Nacional es el conjunto organizado de servicios y acciones educativas reguladas por el Estado que posibilitan el ejercicio del derecho a la educación el que se encuentra integrado por los servicios educativos de gestión estatal y privada, de todas las jurisdicciones del país, abarcando los distintos niveles, ciclos y modalidades de la educación, por ello, cuando se diagraman acciones educativas deben ser pensadas en su conjunto a fin de evitar digresiones y/o fragmentaciones en las acciones de implementación de políticas educativas.

La agenda pretende ser una antesala para la constitución de un espacio colegiado y permanente para el debate, diseño, puesta en marcha y monitoreo de políticas públicas educativas.

Es necesario abrir la participación de diferentes actores, con el objeto de construir un Plan Estratégico Situacional de la Educación Fueguina, que tendrá etapas y será retroalimentada en el espacio de un posible “CONSEJO PERMANENTE PARA LA PARITARIA PEDAGÓGICA”.

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